Las monedas de Oro, una buena inversion en estos tiempos
Escrito por el 7 de julio de 2006 -
Pocos años atrás, todavía se podía entrar en la tienda Michael C. Fina de la Quinta Avenida y conseguir cubiertos de plata a buen precio.Por el conjunto de dos tenedores, dos cucharas y un cuchillo italianos de marca Barocco se pagaban menos de 200 dólares. Ese mismo conjunto hoy cuesta 260 dólares, por la fuerte suba del precio de plata durante el último año.
Algo semejante ha ocurrido con los anillos de oro y de platino de la planta baja del local. Como los precios del oro subieron más de un 50% el último año, los novios de esta temporada saben que sus casamientos serán mucho más caros que hace doce meses. Pero para algunos economistas que usan el precio del oro como bola de cristal, el centro de nuestra compasión no deberían ser esas novias y novios sino la economía de los Estados Unidos.
El boom del oro y de la plata, afirman estos economistas, es una señal de que el país finalmente va a pagar por los años de dinero fácil, de endeudamiento, de importaciones baratas de Asia y de enorme déficit presupuestario.
Bienvenido a su nuevo empleo, Henry Paulson.
Desde los tiempos de la Roma antigua, el oro y la plata han confrontado a los gobiernos dispendiosos con la realidad. Empezando por Nerón, los gobernantes romanos empezaron a usar menos metal en sus monedas para poder acuñar más dinero.
Solidus
Cuando el pueblo de Roma se dio cuenta, el valor de las monedas empezó a caer. En 44 años, los precios de los productos cotidianos aumentaron 20 veces. Sólo cuando el emperador Constantino acuñó una moneda nueva llamada solidus se pudo controlar la inflación. Desde entonces, el oro y, en menor medida, la plata, han sido el refugio de los inversores preocupados por la política económica de un país. «ésta ha sido una de las pocas funciones del oro, además de servir como adorno.
Un gobierno puede emitir toda la moneda que desee, y así bajar el valor del circulante, pero no puede “fabricar” oro.
“Tenemos oro porque no podemos confiar en los gobiernos”, escribió Herbert Hoover.
El oro puro hoy no está en el pico de US$ 729 de comienzos de mayo, pero sigue cotizando mucho más alto que en cualquier otro punto en más de 25 años.
En su libro El oro, el historiador y asesor de inversiones Peter Bernstein recuerda hasta qué punto llegaban en esos años los temores de la gente por la economía: Bette Midler exigió que los 600.000 dólares que debía cobrar por una gira europea le fuesen pagados con monedas de oro sudafricanas y no con el alicaído dólar estadounidense.
Hoy la fiebre del oro no alcanza aquel nivel, pero hay paralelos.
En eBay, el sitio de remates, en las últimas dos semanas cambiaron de manos 9.500 barras de oro y otras piezas en metálico, es decir, una cada dos minutos, un aumento del 27% respecto de las dos semanas previas.
Una suba del oro es lo mismo que una baja del dólar, pero en términos del índice de referencia más antiguo y sólido de los dos.
Además, existen muchas razones por las cuales los dólares deberían perder valor. Los estadounidenses estuvieron mandando miles de millones al exterior para comprar productos de otros países, lo cual inundó al mundo de dólares.
El gobierno viene gastando más dinero del que recauda y la Reserva Federal hace unos años inyectó enormes sumas de dinero en la economía para evitar que se agudizara una depresión.

En otras palabras, hay motivos legítimos para preguntarse si la suba del oro significa el comienzo de la crisis que los economistas vienen temiendo. “El valor del dólar frente al oro parece estar en caída libre”, señalaron dos estrategas de inversiones en la página editorial de The Wall Street Journal, bastión de los que se preocupan por el oro. “Lo que tenemos delante es una crisis monetaria: un brote de inflación alarmante, y todas sus consecuencias.” Bernstein, el historiador especializado en el tema del oro y asesor de inversores, inventó hace 20 años un indicador llamado índice Grim, que determina el precio del oro (G, por gold) respecto del precio de otras materias primas industriales (r.i.m, por sus siglas en inglés), como el cobre.
Cuando el oro cambia de precio junto con esas otras materias primas, es una señal de que la dinámica básica de la economía funciona. Los precios aumentan cuando la economía mundial crece y caen cuando hay más oferta que demanda de commodities. Pero, según Bernstein, cuando el precio del oro se dispara y los precios de otras materias primas no, eso significa que los inversores consideran al oro como un refugio para su dinero antes de una crisis.
Eso fue lo que ocurrió a fines de la década del 70.
Compensación
En los últimos años, los precios del oro y de los demás commodities subieron abruptamente. Los fabricantes de computadoras utilizan cobre, los fabricantes de aviones compran más aluminio y el crecimiento de India —el país más fanático del oro— aumenta la demanda de joyas.
Y dado que los precios de los commodities bajaron desde fines de los 80 hasta 2002, el aumento reciente compensó en parte el terreno perdido. En porcentaje, el oro todavía no subió tanto como la leche en los últimos 20 años.

Como Bernstein, la mayoría de los economistas no aventuran opiniones sobre el fuerte repunte del oro. “Si uno se limita a mirar la curva del precio del oro, la sensación, sin duda, es que el mundo se está yendo al diablo.
Pero si se lo ve de esta otra manera, la percepción es distinta”, dice. “No cabe duda de que el déficit comercial y el déficit presupuestario son problemas reales”, admite. “Están dadas todas las condiciones para un gran lío. Pero el lío todavía no se ha producido.
Fuente: Clarin













