
A diario los viajeros en medios de transporte urbano enfrentan trastornos por no contar con las monedas para su pasaje. También los consumidores enfrentan consabidos “redondeos” por falta de cambio
Monedas en la mano (formato nuevo)
El Banco Central de la República Argentina informó hoy que en la Argentina hay en circulación nada más y nada menos que 4.422 millones de monedas de todo tipo de nominación, desde un centavo hasta cinco pesos, por un valor total de $1.020 M.
De ahí que un simple ejercicio de dividir esa masa monetaria acuñada en metálico por los 39,4 millones de habitantes que estima el INDEC para el corriente año arroja que circulan por el país unas 112 monedas por persona.
Aunque en realidad, se trata de una cifra algo menor, por cuanto las nominaciones
de 2 y 5 pesos corresponde a acuñaciones especiales reservadas básicamente para coleccionistas, que en conjunto suman 6,7 millones, por valor de $16,4 millones.
La distribución por diferente nominación indica que, siempre en promedio, cada habitante dispone entre un piso de 9 monedas de 50 centavos y un máximo de 48 en las correspondientes a 10 centavos. De las de 1 peso cuenta con poco más de 12 unidades.
Stock y flujo
Supuestamente, semejante masa de dinero amonedado debiera resultar suficiente para que la población pueda hacer sus operaciones corrientes, desde viajar en un medio público hasta hacer las compras del supermercados, como tentarse con una golosina en un kiosco, sin tener que lidiar por los consabidos problemas de “no tengo cambio”.
Si bien se trata de un stock, es decir de una fotografía que indica cuántas monedas hay hoy en circulación, en realidad, según estudios del Banco Central en base a criterios internacionales, resulta suficiente para permitir hacer frente al flujo de transacciones que la población hace a diario.
Pero la realidad es bien diferente, puesto que cada vez parece más común ver en los medios de transporte público, como subterráneos y trenes un cartelito en las boleterías con la leyenda “no hay monedas”, “pago exacto”, o, en el caso de algunos supermercados de barrios se llega a la práctica de entregar como vuelto de baja nominación “caramelos”.
El valor de los metales
Este fenómeno parece estar asociado a que las monedas en circulación son de carácter subsidiario, es decir no se utiliza para su acuñación ningún metal precioso; generalmente son acuñadas con bronce, o con aleaciones con níquel, cobre y aluminio, entre las más comunes.
Habitualmente, el valor intrínseco de la moneda es muy inferior a su valor legal, es decir al definido por la autoridad monetaria, pero por imperio legal circula como medio de pago.
El problema aparece cuando en momentos como el actual, en que el precio de los metales adquiere cotizaciones récord, el valor de las monedas puede alcanzar una valuación superior a la legal, con lo que se convierten en factor de retención por parte de reductores de metales.
FUENTE
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